domingo 15 de mayo de 2011

LA CASA ENREJADA

Que no es una broma, aunque en principio casi lo puede parecer. Lo cierto es que cada día te encuentras con algo tan novedoso de esta tu nieta que no sabes qué pensar y por ello he vuelto hoy tan pronto desde mi última visita. En tu nieta manda lo imprevisto en cada momento y ya uno se va acostumbrando a eso de vamos a ver que nos depara este pequeño angelito en la próxima ocasión. Es algo que con el tiempo irá tomando carta de naturaleza y, si esta nieta tuya no cambia, terminará por no sorprendernos demasiado y al mismo tiempo hará que estemos siempre con ella bailando en el alambre del miedo, del susto y de la sorpresa.

Lo del título de esta carta de hoy tiene su miga, pues el piso de tu hija se va a convertir en patio andaluz, aunque sin los tiestos con las flores que cubren las paredes enjalbegadas de esos patios primorosos. Es que la flor anda suelta por los pasillos con una vida y una dinámica que ya quisiéramos muchos poseer, y no es posible sujetarla a tierra alguna aunque fuera esta del mejor mantillo. Y todo vino porque ella ya sabes que tiene un santuario propio lleno de peluches, artefactos de lo más variado, guitarras y pianos, y siempre procura arrastrar a alguno para que juegue con ella a lo que sea, que es nada, porque termina como un saltamontes yendo de un juguete a otro sin detenerse un instante. Allí es donde consigue que yo me abaje al suelo para estar a su altura y donde sufro luego para poder levantarme, por lo que escucho las riñas de tu hija por atender las exigencias de mi pequeñina, pero... ¡qué le voy a hacer! si es mi nieta y ya no tengo otro juguete que me guste más.

Bueno, me estoy alargando sin querer, y es que el otro día consiguió que su papito fuera con ella a jugar a ese santuario y después de mil peleas con todo, como siempre, miró a la ventana y, como si de repente le viniera una inspiración, aunque no del Espíritu Santo, le soltó a su padre con la mayor naturalidad del mundo.

- Papito, si tu y yo nos caemos por la ventana ¿qué va a pasar? ¿nos hacemos pupa?

Te puedes imaginar el gesto de horror de su madre y de su padre. Esta va a hacer paracaidismo, seguro, porque tiene veintinueve meses y ya está pensando en volar como superman. ¡Caray, con esta nieta tuya! Lo demás ya lo sabes. Metro, medidas, apuntes y a llenar la casa de rejas, parachoques, mallas y todas esas cosas que se ponen para evitar las malas tentaciones o las peores ocurrencias, que es un quinto piso y a lo peor el Ángel de la Guarda tiene otras urgencias que llegan al mismo tiempo y no es capaz de atender tanta demanda. Si llegas a estar tu aquí, te hubiera dado un soponcio con sólo oírla preguntar sobre el posible vuelo en caída libre. Haz un pequeño esfuerzo para que ahí extremen algo más la vigilancia y nos ayuden a no meter la pata por imprevisión. Las defensas ya están en casa y quedarán puestas de inmediato, en cuanto llegue el especialista. Mientras tanto menos mal que aún no alcanza muy bien a las ventanas, aunque tu hija ya la pilló aupada en el sofá del salón y contemplando la ventana al alcance de la mano tan lindamente hace algún tiempo.

Mil besos más como pago por tu dedicación diaria a esta pequeñina de mis amores, que sois tres: tu, tu hija y mi nietina.

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