- Mami, vamos con Abu.
- Alicia, que Abu no está aquí.
- Que sí está, vamos con Abu.
Y así transcurre el tiempo en eterna discusión con su mami y dando la lata a la hora de la comida, pues parece que empieza y no acaba nunca. No piensa más que en la playa y en la piscina. Antes de salir de vacaciones me hizo una de las suyas en Madrid. Ya sabes cómo se las gasta el verano en la capital. Un buen día se desnudó por completo agobiada por el calor y yo tras ella llamándola para que se pusiera el pijama. No hubo manera y sólo respondía a cada llamada mía:
- No, da igual.
Y esto una y otra vez y escapándose como cervatillo veloz, hasta que ya cansada me volvió a repetir:
- No, da igual. Pesado.
Terminó como siempre, en los brazos de la madre directamente a la ducha, a cenar y a la cama. Antes protagonizó otra muy curiosa por el vocabulario que emplea siendo tan pequeña. Se sentó a hacer lo suyo en el orinal y se quejaba así:
- No pedo, no me sale.
Cuando al fin consiguió calmarse, se levantó de un salto y salió gritando mientras corría:
- La caca apeta.
Lo cierto es que ese correr tras de ella es lo que me anima un tanto y hace que no se marche del todo la sonrisa de mi cara. Hoy he hablado con tu hija y la noticia mejor para mi es que a finales de agosto mi nieta acudirá al rescate a Sariego. Volveré a gozar de su risa y de su cara luminosa. Todavía hoy hizo otra de las suyas en La Manga, pues tu hija tomó en brazos a un bebé de unos amigos y cuando ella vio lo que pasaba, acudió rápido y preguntó a la madre:
- ¿Por qué tenes en el cuellito al nene?
Tu hija le contó una historia de lloros y demás del bebé y que por eso lo tenía en brazos. Por mucho que lo intentó no coló la historia y a renglón seguido tu nieta le dijo:
- Mami, cógeme en basos, anda cógeme.
Como ves, mi pequeñina no quiere competidores y su mamá es una propiedad que no está dispuesta a enajenar y ni siquiera a compartir por mucho que los lloros de otros bebés se escuchen hasta en Australia.
Acabo de estar en Ponferrada con esos amigos que tanto te recuerdan. Silvia, ya sabes, la última, va a tener una niña, que se llamará Lucía, hacia el 20 de agosto. Cristina, la hija de Ana Mari y Mani, ya hizo primero de Magisterio en Oviedo en donde estudió Noemí. Ofelia y José están otra vez de enhorabuena y esperan con ilusión a esta nueva nieta. Han estado conmigo como siempre, pues no saben qué inventar para que me sienta a gusto, aunque yo lo estoy siempre y ya sabes que el único incordio de allí son las moscas, pero estas ya me conocen también. Bueno, las cosas marchan así como te cuento y esta soledad me acompaña a donde quiera que voy, ¡qué le voy a hacer! Hasta tengo la impresión de que empieza a gustarme esta sola soledad con tu recuerdo. No me olvides. Te quiero y te mando besos.
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