En lo que se refiere a su colejo de mayores va todo mucho mejor de lo que se esperaba. Se levanta, desayuna en su casa aunque tiene desayuno en el colegio nada más llegar y sale a regañadientes de casa, y cuando llega llora y pide a su mami que se quede con ella. Sólo eso, pues la cuidadora alemana dice que la llorera dura un minuto, lo que tarda en marchar su madre y en incorporarse con los demás a jugar. El otro día tuvo la primera salida de tono con su madre y le dijo:
- Mami, ¿por qué hay que ir todos los días al colejo?
Es uno más de los planteamientos que te hacen estos enanos y a los que no sabes muy bien qué contestar, porque todavía es pronto para que entiendan eso de la cultura, la formación, la educación y demás zarandajas, así que lo mejor es salir con las banalidades que se te ocurran sobre la marcha. Creo sinceramente que si entras en debate con ellos vas a salir perdiendo claramente. El otro día la madre le dijo que se quitara los zapatos, pues en casa no se está con zapatos y hay que ponerse zapatillas, que los zapatos son sólo para ir a la calle. Contestación sobre la marcha:
- ¿Y por qué ABU tene los zapatos puestos?
- Pues porque no tiene zapatillas en esta casa y tenemos que comprarle unas.
- ¿Y dónde se compan las zapatillas para ABU?
Bueno, es que se haría interminable la retahíla de preguntas y respuestas que se derivan de algo tan baladí como la necesidad de unas zapatillas para su Abu. La comida como siempre, unos días así y otros días también, aunque tiene apostillas ocurrentes, pues un día le pregunté qué había comido en el colegio y me dijo:
- Arroz banco con tomate.
No me dio tiempo el comentario porque añadió de carrerilla y por su cuenta:
- El arroz banco siempre lo ponen con tomate.
La verdad es que no sabemos si come bien, si lo come todo, si se queda con hambre o si hace alguna de las suyas como en la guardería donde la pillaron un día echándole al de al lado las lentejas de su plato. Lo que si nos llama la atención es que cuando sale a las cinco y media de la tarde se come un quesito, un plátano y un bombón. La cuidadora dice que sí que come y no sé si el doble apetito se debe a que no se está quieta un instante y consume calorías a todo galope. Este viernes tienen reunión con los padres y se aclararán algunas de estas dudas pienso yo. Sigue siendo tan feliz y sonriente, tan cariñosa y simpática, y también tan llorona y caprichosilla, y eso que nunca se sale con la suya, pero lo intenta una y otra vez. Está a punto de salir un libro mío de cuentos titulado ANGORA que escribí para ella como puedes suponer, y espero presentarlo antes del 20 de noviembre que es cuando cumple los tres añitos. Me quiere mucho y yo la adoro, y sé de muy buena tinta (la de ella) que a ti también te quiere mucho, igual más que yo. Tu sabrás medir esto ahí mejor que yo, pero te quiero.
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