viernes 2 de septiembre de 2011

RECUERDOS, RECUERDOS...

Estoy de vuelta entre alegrías, alguna tristeza y un tiempo muy inestable en tu tierra asturiana. Al fin llegó la alegría de esa nieta tuya y todo se iluminó para mi en esa casa de Sariego que tu conoces muy bien y en la que ella disfrutó de lo lindo. Esa pequeñina me quiere mucho y hasta me lo dice alguna que otra vez sin que yo se lo pregunte, es como si adivinara que estoy esperando ese cariño tan grande que es capaz de dar una pequeñina como ella. También aproveché para visitar a los míos, pero casi ni hemos salido de Sariego porque el tiempo no acompañaba mucho que digamos, en realidad fui un día a Oviedo y otro a Avilés y me marché sin pasar por Oviedo a por los Carbayones y los bombones de siempre; otra vez será con más tiempo y mayor dedicación. Hicimos un buen viaje por carretera y estuve todo el tiempo sentado al lado de mi nieta contemplando cómo se dormía o iniciaba algún alboroto adornado con la música de sus pretendidos lloros; no me extraña, pues son muchos kilómetros para aguantar sin poder hacer uso de sus cabalgadas contantes. Por fin en casa y a disfrutar de las pocas horas que le quedan de libertad sin norma, aunque ella está entusiasmada con el colegio de los mayores. Me da miedo pensarlo, porque esa ilusión me temo que se va a transformar en una negativa constante en cuanto empiece a recibir instrucciones en alemán, y volveré a escuchar la frase de siempre:

- Mami, a ese colejo no quero volver.

De mi puedo contarte muy poco. Nostalgias, tristeza, todo muy variado y variable, igual que el tiempo, ensoñación del paisaje siempre verde, intensamente verde, y algunas veces frío hasta en el alma. Conocí a una persona más tocada que yo y más deseosa de apoyo y ánimo, así que no debo de quejarme, pero qué le voy a hacer si no puedo con ello. Te lo dije el día que fuimos a verte tu hija y yo y lo sabes ya bien. Escribió aquel: ¡Qué solos se quedan los muertos! Eso es mentira, porque lo que hay allí no tiene valor alguno, quedan los recuerdos que no mueren nunca y que van con uno cuando se eterniza y por eso escribí un día lo que tu conoces: Cuando yo me vaya/para ser eterno. Y hay veces que lo deseo tan intensamente... El mármol estaba sucio y mal cuidado y hay que poner remedio solo porque es el símbolo del recuerdo, y hasta me parece muchas veces que eso de los mármoles no es más que otra hipocresía de la vida. Te cuento lo último y es que mañana, día 3, se celebra en Tendilla el bautizo de tu otra sobrina nieta de nombre Alejandra, y allá iremos a Patorres con tu nieta Alicia que está muy guapa y cada día más simpática y también cada vez más manipuladora, pues tiene una cara... que no veas. Tus recuerdos me acompañan siempre, hasta cuando no vivo en el sueño. Besos. Te quiero.

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