Te felicito hoy por los tres años que gozas tu y a mi me falta verlos, aunque de cerca casi los venteo.
Y todos cuantos vagan
de ti me van mil gracias refiriendo,
y todos más me llagan,
y déjame muriendo
un no sé qué que quedan balbuciendo.
Son tus recuerdos los que me rodean a todas horas, y pienso en esa rosa que no me atrevo a acariciar demasiado, porque a las frescas rosas hay que gozarlas y aspirar su perfume con cuidado, porque al menor contacto se desprende algún pétalo precioso. Que sí, tengo tres rosas, una de ellas ya es inmarcesible y por eso no pierde un solo pétalo, otra es una rosa fuerte, entera, la muralla rocosa en que me apoyo, y la tercera rosa me da vida y al tiempo me acongoja y calma mis dolores, pero es tan tierna, tan dulce, tan pequeña... tiene un color tan lindo... que me conformo sólo con mirarla. Es ella, sí, la pequeñina esa que sonríe y sonríe y luego llora para volver a sonreír de nuevo. En ese su colegio de mayores hablan de ella cosas tan gozosas, bueno, no te las cuento por si luego despierta alguna envidia que es mala consejera en este muladar que nos cobija y, además, ya lo sabes de memoria, que desde ahí oteas todo el mundo y ves cuantas hazañas se producen, sean tristes o alegres, cada día. Esa rosa de te lozana y pura te recordó hace poco cuando su mami iba a dar un pésame y le explicaba así su marcha.
- Mira, Alicia, te quedas con tu Abu, que el papá de Pilar se marchó al cielo y está triste y voy a consolarla.
- Mami, ese papá de Pilar está allí con mamina, ¿vale?
- Claro, cariño, en ese mismo sitio.
Nadie le habló de muerte todavía y nadie lo hará nunca, que eso se aprende solo con el tiempo y se aprende deprisa y es una herida que jamás se cura. Hoy cumples tus tres años, bueno, ese 8 de diciembre tan lluvioso, y mi homenaje es éste adelantado, pero estaré a tu lado en el Carmelo en el momento de ese cumpleaños.
Pastores, los que fuerdes
allá por las majadas al otero:
si por ventura vierdes
aquel que yo más quiero,
decidle que adolezco, peno y muero.
Te digo lo de siempre, que te quiero y te quiero, aunque tres años tengas nada más, tal vez por eso, porque eres pequeña como tu nietecita. Muchos besos.
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